- Por Drømer
N°4 LA INUTILIDAD DE SER BUENA PERSONA
Estudios diversos de diversas páginas de internet que he visitado durante mi interminable búsqueda por alguna respuesta que calme mi dolor, siempre terminan por comprobar lo siguiente: Ser una buena persona sólo sirve para una sola cosa: Dormir tranquilo.
Así es. Lo que pude extraer como conclusión de la lectura de estos estudios no me hizo muy feliz ni mucho menos me dejó conforme, al menos hasta que pude comprender bien lo que se quería decir con ellos.
En la búsqueda de más información, recurrí a una fuente que siempre ha sido inútil para calmar mi angustia de vivir, pero que por ser el responsable de mi existencia me debe al menos el favor de escucharme y responderme: mi viejo. El es lo más parecido a una buena persona que conozco y que probablemente conoceré. Es un tipo sabio, con muchísimos errores, pero al cual no se le puede negar su esencia noble. Sin embargo, siempre ha sido un tipo sufrido, viviendo al día, sin un peso en el bolsillo para darse un pequeño gusto que le de sabor a su vida, sin días de verdadero descanso, sin un futuro prometedor de una felicidad merecida venidera. Qué mejor fuente para explicarme el por qué de lo que había descubierto.
Mi padre se ve feliz, tranquilo, al menos así lo demuestra su expresión cálida, agotada, sin embargo, pacífica. Conversamos, discutimos, peleamos, nos reconciliamos y tratamos en vano de entendernos entre nosotros. La brecha generacional es suficiente de por sí para desconocernos, y la brecha comunicacional simplemente es abismante. A él le apena mi amargura, a mi me apena su pasividad. Sin embargo, él me logra hacer ver que él se siente bien consigo mismo. Ha formado una familia a base de puro cariño y bastante buena suerte con las mujeres (tenía buena pinta mi viejo, algo que no pude heredar de él pues salí a mi madre), pero lo que lo ha hecho sentirse hasta el día de hoy un hombre tranquilo es el hecho de que ha sido siempre un tipo derecho, que no le debe nada a nadie, capaz de mirar a los ojos a cualquier persona sin tener que esconder nada ni mentir. Mi padre es un tipo honesto, trabajador, en extremo responsable, con su familia, con su mujer, con sus gastos, con su trabajo. En fin, es lo más cercano a lo que podría significar ser un tipo bueno en un mundo lleno de lacras (probablemente Ud. que lee esto sin duda también es una mierda de ser humano).
Luego de conversar con mi viejo y conocer sus penas, sus frustraciones, todas las cosas que como buen ser humano que es merece, pero que jamás en esta vida podrá tener ni recibir, y luego de tragarme la rabia de ver esto, entendí lo que los estudios querían decirme. No era charlatanería científica ni mierda hormonal, ni nada que tuviese que ver con laboratorios. La verdad era que el ser buena persona siempre acaba por convertirse de una virtud a un peso enorme, un sacrificio, que sólo te reporta como beneficio el poder sentirte bien un momento, la alegría momentánea de saber que eres mejor que todos los demás, pero sin interés en gritarlo ni hacerlo notar con verborrea, el poder respirar con el pecho inflado, tranquilo, pero esconder la pena de lo que significa ver cómo quien se lleva la mejor parte es siempre quien menos la merece, quien ha tomado justamente el camino que tú rechazaste por ser la ruta más sucia y desleal. Y casi siempre sin consecuencias.
Entender esto me hizo ver que la humanidad no es buena por un razón lógica: No sirve de nada serlo. No es importante respetarnos entre sí si ello significa menos tiempo, menos diversión, menos orgullo, menos comida y menos mujeres (u hombres) para ellos (o ellas). Y sin embargo, algunos siguen yendo a la iglesia o dando cátedra de caridad y buena onda, formando familias a las que luego descuidan y/o entregan la misma mierda de mensaje de cómo deben cagarse a los demás en un futuro para poder tener algo decente para comer, algo a la moda para vestir, algo de sexo para calmar los instintos, y una buena pierna al lado (y por otro lado) para tener en casa…
Cuando pienso (una y otra vez) en lo que acaban de leer, no puedo evitar sentirme miserable, y en ver que ser una buena persona quizás no es lo mío, pero es lo que siempre he querido ser. No lo soy, o quizás si (herencia de mi padre), pero trato de acercarme a ello porque creo que es lo correcto. Ahora veo que al parecer lo que se lleva es lo correcto, al menos para la mayor parte de las personas que están de acuerdo con ser los hipócritas que son mientras esto los mantenga en su posición de bienestar. Ni ahí con los demás.
Quizás sea mejor ser como ellos. Al fin y al cabo, mi padre, como todos los demás, siempre querría que yo fuera mejor que él, sea lo que signifique eso.
….
No. Mi triste respuesta es no. Tan triste como el futuro que con ella acabo de elegir.
—————
Ilustrado por Palomo
Compártelo: |














creo que en los tiempos que corren, mas que ser buena persona lo importante es no olvidarse de SER PERSONA…
el punto es que en la barbarie en la que convivimos, tu viejo es parte de aquellas generaciones en que ser persona es lo que hoy consideramos “buena persona” .
gracias por tu único comentario.
EVERYTHING IS TERRIBLE.